En el 2018 se consumieron 1.125 Ton. de carne equina

No se conocen ofertas de carne de caballo a nivel de carnicerías ni locales de expendio, pero lo cierto es que durante el 2018 su consumo nacional fue de 1.125 toneladas, principalmente en forma de chacinados, según el Senacsa. Un total de 7.807 animales equinos fueron faenados en cuatro mataderos de nuestro país durante el 2018, lográndose un total de 1.125 toneladas de la “proteína roja”, para consumo interno, según el informe del Servicio Nacional de Calidad y Salud Animal (Senacsa). La mayor cantidad de caballos fue faenada en el matadero N° 465, Florentino Ayala, de Carapeguá, que registró 3.526 ejemplares, con 424.960 kilogramos de carne. En segundo lugar, en la faenadora N° 524, “Tío Kele”, de Luque, se registraron 2.547 animales equinos, logrando 414.680 kilogramos de carne. Otro matadero que reportó faenamiento de equinos fue el número 565, “JM”, de San Lorenzo, con 1.668 cabezas, y 273.837 kilogramos obtenidos. En cuarto lugar, el matadero “FrigoSato”, de Colonia Yguazú, reportó 66 equinos, con unos 11.500 kilogramos logrados. El presidente del Senacsa, José Carlos Martin, explicó que a simple vista la carne equina es muy diferente a la carne vacuna, en tenacidad, color y otras características organolépticas. “La carne equina es utilizada principalmente como ingrediente para la elaboración de chacinados y no se comercializa en cortes en locales formales, aunque no se descarta que lo puedan hacer algunos en puestos informales, en mercados municipales o lugares del interior”, refirió. Por esa razón, recomendó que cuando se desee adquirir carne vacuna, se haga en comercios formales, debidamente autorizados y que garanticen la trazabilidad del producto. Faenamiento de vacunos En otro orden, el Senacsa informó también sobre el faenamiento de ganado vacuno, que aumentó en mayo. En enero de este año fueron faenados 133.791 bovinos y en febrero 129.418; en tanto que en abril, un total de 129.008 cabezas y mayo, 148.486 animales. También respecto a la carne vacuna, Martin estimó que el consumo por persona por año es de 25 kilogramos, pero la cifra en realidad podría ser un poco más, considerando la faena no registrada. En ese sentido, indicó que el ente sanitario a su cargo tiene registros de solo 176 mataderos certificados, pero en los 255 municipios de los 17 departamentos del país existen más de 650 locales de faenamiento. La demanda de pollo y cerdo El consumo de carne de pollo se estima en Paraguay en cerca de 18,5 kilos por persona/año, con unas 60 millones de aves faenadas anualmente, incluyendo para la exportación. El Senacsa calcula que el consumo de carne de cerdo ya sería más que los 5,6 kilogramos por persona año que se consumía anteriormente. Podría estar en casi 7 kg/persona/año. Fuente: ABC Color
Compañías de equipos agrícolas ganan con peste porcina africana

Por Lydia Mulvany. Los fabricantes de equipamiento agrícola podrían ser beneficiarios inesperados del brote de peste porcina africana en China. Los agricultores asiáticos, que buscan remodelar sus instalaciones, probablemente comprarán más equipos para evitar que se repita el brote sin precedentes que obligó al país a sacrificar más de 1 millón de cerdos, según AGCO. “Una vez que pase la crisis, creemos que el mercado chino actualizará sus equipos” para prevenir la propagación de enfermedades, señaló el jueves el director ejecutivo de AGCO, Martin Richenhagen, en una teleconferencia con analistas luego de que la compañía reportara sus resultados financieros del primer trimestre. “Debido a eso, esperamos ver cierto crecimiento en ese mercado a largo plazo”. AGCO cuenta con varias unidades de fabricación y montaje en el gigante asiático, además de su oficina central regional en Pekín. La compañía elevó su proyección anual, aunque con “conservadurismo general como de costumbre”, aclaró Richenhagen. Fuente: Bloomberg
Una enfermedad porcina en China afecta a los mercados de carne del mundo

Primero, se presenta una fiebre muy elevada. La piel se enrojece y se pone color púrpura. Hay secreciones de los ojos y de la nariz, diarreas sanguinolentas y, en pocos días, la muerte. La tasa de supervivencia es casi nula. Según los cálculos oficiales de China, el actual brote de peste porcina africana, la cual afecta a los cerdos, pero es inocua para los seres humanos, ha llegado a ser catastrófico. De acuerdo con el gobierno chino, más de un millón de cerdos han sido sacrificados. Más de mil millones de personas amantes de la carne de puerco se enfrentan a muchas más restricciones en el suministro. La necesidad de llenar este vacío está afectando a los mercados de la carne de todo el mundo. Sin embargo, la realidad de la epidemia podría ser aún más tétrica. Muchos granjeros dijeron en entrevistas que no habían informado a las autoridades locales acerca de las infecciones potenciales entre sus animales. Otros dijeron que los funcionarios no habían respondido con rapidez a los brotes notificados. Por consiguiente, muchos granjeros y analistas en materia de ganado suponen que esta enfermedad tan contagiosa ha infectado a más cerdos y en más lugares de los que los funcionarios chinos reconocen. Cuando los cerdos de Ge Xiuxiu empezaron a morir este año, no informó a las autoridades. Ge, de 48 años, duda que el gobierno pueda darse el lujo de cumplir su promesa de compensar a los ganaderos como él que han sido afectados por el brote. “Informarles no hubiera hecho ninguna diferencia”, comentó, de pie fuera de su granja en Xijiahe, un poblado de la provincia china de Shandong. “¿Quién habría hecho algo al respecto? Quien quiera hacer algo, tiene que pagar”. La necesidad de combatir la peste porcina africana no podría ser más urgente para China, el país productor y consumidor más grande de carne de cerdo en el mundo. Sin embargo, parece que la respuesta oficial se amolda a un patrón de crisis anteriores relacionadas con la salud y la seguridad de la población en el país, incluyendo la epidemia de sida en la década de los noventa, el brote del síndrome respiratorio agudo grave a principios de la década de los dos mil y la contaminación generalizada de fórmulas para bebé en 2008. La tendencia de las autoridades a ocultar esos problemas origina desconfianza en la población; lo que ocasiona que los problemas sean todavía más difíciles de resolver. En la crisis actual, no solo los ganaderos y los especialistas de la industria sienten desconfianza, sino también los consumidores. Algunos clientes chinos, que dudan sobre las declaraciones de que la enfermedad no daña la salud de las personas, están comenzando a evitar el consumo de carne de cerdo. La peste porcina africana, para la cual no existen tratamientos ni vacunas, se ha extendido a todas las provincias y regiones de China; también ha cruzado la frontera a Camboya, Mongolia y Vietnam. Los analistas del banco holandés Rabobank, el cual otorga enormes préstamos a la industria agrícola global, han predicho que China producirá entre 150 y 200 millones menos cerdos este año debido a los que han muerto por la infección o que han sido eliminados. Eso sería una parte considerable de los 700 millones de cerdos sacrificados en China en 2018. La economía china, ya en desaceleración, está comenzando a sentir los efectos. En marzo, los precios más elevados de la carne de puerco contribuyeron a subir la inflación a su nivel máximo en cinco meses. El suministro de cerdos vivos del país ha descendido en una quinta parte desde hace un año. El gobierno, adelantándose a la escasez, ha traído carne de cerdo congelada para aumentar su reserva estratégica. Los futuros del puerco en Estados Unidos han repuntado mientras los operadores financieros le apuestan a que China compre más carne estadounidense. China ha introducido nuevos requisitos de higiene, ha impuesto cuarentenas y ha restringido el transporte de puercos. No obstante, esas medidas tendrán un uso limitado si las autoridades no tienen un panorama completo del problema, o si lo tienen pero no lo comparten con la población. “No hay manera de controlar algo que no reconocemos que existe”, comentó Christine McCracken, analista del Rabobank. En los lugares donde no se denunciaron ni reconocieron las infecciones, los granjeros y los productores de carne de cerdo quizás no toman las precauciones de seguridad adecuadas, señaló. Incluso pueden estar vendiendo y procesando animales infectados. La peste porcina africana puede durar semanas o meses en la carne de cerdo cruda o congelada. “Basta con que un pedazo de carne infectada entre a la cadena para contaminar todo de nuevo”, afirmó McCracken. Por RAYMOND ZHONG y AILIN TANG 26 de abril de 2019 Fuente: nytime